viernes, 22 de octubre de 2010

Cenicienta.


Más mentiras, que te hiciste enemiga de la suerte clandestina, mirada hundida, radiante. Si te olvidas un instante y miras hacia delante, y me dejas piropearte sin echarte a llorar, sin decir que no es verdad. Tú dices que no vales nada y yo digo que a veces pareces un hada, tú dices que no me mereces, yo digo, que pareces tonta a veces, te mereces medio mundo mil canciones y un espejo que no te engañe, cenicienta, princesa en potencia. Te has metido en medio de un laberinto, rodeada de fantasmas y mariposas, que no tienen alma y vuelan en suspiros, y tú sueñas con lo mismo, al borde del precipicio, no confías en mis halagos, compadeces mis abrazos. Ríe, canta, baila, posa, siéntete preciosa. A la mierda esas tonterías, bienvenida a la vida. No te engañes, solo veo menos de media sonrisa, ¿para qué vas a robarte tiempo a ti misma?

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