domingo, 17 de octubre de 2010

Rutina.









Suena el despertador, me levanto, pienso para mi <Hoy, ayuno pase lo que pase>. Van transcurriendo las horas, pasan los minutos, no tengo nada que hacer, el deseo de ayunar se convierte en una obsesión por la comida, intentar no acercarme a la cocina. Me hago un café y se calma mi ansiedad, son las cinco de la tarde. ¿Aguantaré hasta mañana sin comer? Dudas sobre mi cabeza. Un café detrás de otro, no puedo permitir que nada  sólido entre en mi cuerpo. Mi humor es horrible, nadie lo aguanta, caigo en la cama por el sueño, mañana será otro día, otro día igual que hoy.

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